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¿Qué se ha decidido en la COP 27 sobre agricultura y cambio climático?
2 diciembre 2022
COP 27

Kiara Worth/ Web: United Nations Climate Change

El año pasado en la COP 26, celebrada en Glasgow, quedó pendiente la toma de decisión sobre la Labor conjunta de Koronivia sobre agricultura y cambio climático

Los debates sobre la agricultura y el cambio climático en el seno de Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) comenzaron en 2011 y cristalizaron en la Labor conjunta de Koronivia sobre la agricultura (KJWA, por sus siglas en inglés), una decisión que se tomó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 23), celebrada en noviembre de 2017, sobre las medidas que hay que adoptar para la agricultura en el ámbito de la CMNUCC. La decisión reconoce oficialmente la importancia de los sectores agrícolas en la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos. Mediante esta decisión histórica, los países acordaron trabajar juntos para garantizar que el desarrollo agrícola conlleve el aumento de la seguridad alimentaria en un contexto de cambio climático, por un lado, y la reducción de las emisiones, por otro.

Al ser el único tema del programa centrado en la agricultura y la seguridad alimentaria en el marco de la CMNUCC, representó una oportunidad sin precedentes para impulsar la transformación de los sistemas de producción agrícola y alimentaria, y para abordar las sinergias y compensaciones entre la adaptación, la mitigación, la productividad agrícola, los medios de vida y la nutrición, ya que nunca antes se había emprendido una labor tan exhaustiva que abarca una gran variedad de temas interconectados relacionados con la agricultura, como los suelos, la ganadería, la gestión del estiércol y los nutrientes, los recursos hídricos, los métodos para evaluar la adaptación y las dimensiones socioeconómicas y de seguridad alimentaria del cambio climático.

Los sistemas agroalimentarios son un parte de la solución a la crisis climática

La agricultura fue un tema omnipresente en la COP26 y proporcionó algunas respuestas muy necesarias. De hecho, la agricultura y los sistemas agroalimentarios son una parte importante de la solución a la crisis climática y tienen un impacto directo en una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor para todos. En la conferencia se lograron avances significativos en la búsqueda de soluciones para reducir el impacto del cambio climático en el sector agrícola y disminuir la contribución del sector al calentamiento global.

La COP26 marcó un punto de inflexión para la KJWA, un programa «poco conocido» en la CMNUCC. Sin embargo, no se adoptó ninguna decisión al respecto. Los gobiernos, que habían encontrado un acuerdo significativo en los últimos talleres de la hoja de ruta de Koronivia, acordaron continuar trabajando en agricultura con miras a adoptar una decisión en la COP 27.

La decisión adoptada en la COP 27 reafirma la importancia de trabajar de manera integrada las cuestiones relativas a cambio climático, seguridad alimentaria y nutrición, y los cobeneficios de mitigación y adaptación que se pueden conseguir, como la conservación y restauración de ecosistemas, la mejora de la sostenibilidad de las prácticas agrícolas y la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos de los sistemas alimentarios sostenibles, vínculos directos e indirectos positivos con la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, con impactos en diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible. La decisión señala que el trabajo conjunto de Koronivia sobre agricultura ha puesto de relieve la necesidad de mejorar la acción climática en agricultura y seguridad alimentaria, por lo que se deben aumentar los esfuerzos en relación con la promoción de la agricultura sostenible.

Se ha acordado la creación de un portal en línea para compartir información relevante

La decisión plantea el establecimiento de un «trabajo conjunto de Sharm el-Sheikh» durante cuatro años para la implementación de la acción climática en la agricultura y la seguridad alimentaria, incluyendo la implementación de los resultados del trabajo conjunto de Koronivia sobre agricultura, así como temas futuros. Para ello se acuerda establecer un portal en línea para compartir información sobre proyectos, iniciativas y políticas para aumentar las oportunidades de implementación de la acción climática para abordar cuestiones relacionadas con la agricultura y la seguridad alimentaria. Se deberá preparar un informe de síntesis anual y se solicita a los órganos subsidiarios que informen en la COP 31 (2026) sobre el progreso y los resultados del trabajo conjunto mencionado.

IDEAS DESTACADAS DE LA DECISIÓN TOMADA EN LA COP 27 SOBRE AGRICULTURA

Se reconoce la prioridad fundamental de salvaguardar la seguridad alimentaria y acabar con el hambre, por lo que hay que hacer frente a las vulnerabilidades particulares de los sistemas de producción de alimentos frente a los efectos adversos del cambio climático, por lo que hay que aumentar el apoyo con el fin de lograr sistemas agrícolas inclusivos, sostenibles y resilientes al cambio climático.

Las respuestas políticas sobre agricultura y cambio climático tienen que tener en consideración el papel clave de los pequeños agricultores como agentes de cambio, ya que son administradores de la tierra y tienden a aplicar enfoques de gestión sostenible, pero son vulnerables al cambio climático. Las soluciones deben ser específicas a cada contexto y tener en cuenta las circunstancias nacionales.

Se reconoce el papel fundamental de los agricultores, los jóvenes, las comunidades locales y los pueblos indígenas, así como la importancia de las consideraciones de género, de la satisfacción de las necesidades de los agricultores y de la participación constante de los conocimientos científicos y técnicos en la transformación del sector agrícola.

Se reconoce que las prácticas de gestión del suelo y el uso óptimo de los nutrientes, incluidos los fertilizantes orgánicos y la gestión mejorada del estiércol, son fundamentales para los sistemas de producción de alimentos sostenibles y resistentes al clima y pueden contribuir a la seguridad alimentaria mundial.

Se reconoce que, para lograr los objetivos climáticos a largo plazo, es importante mejorar la producción sostenible y la salud animal, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector ganadero y mejorar los sumideros en los pastos y las tierras de pastoreo, ya que los sistemas ganaderos gestionados de forma sostenible tienen una gran capacidad de adaptación y resiliencia al cambio climático, al tiempo que desempeñan funciones generales en la salvaguardia de la seguridad alimentaria y nutricional.

Se señala la importancia de considerar la gestión sostenible de la tierra y el agua para la agricultura de manera sistémica e integrada, basada en conocimientos científicos, locales e indígenas aplicados de manera participativa e inclusiva y teniendo en cuenta las circunstancias regionales, nacionales y locales para ofrecer una gama de múltiples beneficios, especialmente los cobeneficios de la adaptación y la mitigación, para garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición.

Se afirma que la aplicación de enfoques sostenibles, la incorporación de la diversificación, el reciclaje y la eficiencia, y el apoyo de sinergias dentro de los sistemas agrícolas, puede generar múltiples beneficios para la sociedad, como una mejor calidad del agua, una mayor biodiversidad y un aumento de la materia orgánica del suelo.

Por todo ello, se insta a las Partes, a las organizaciones pertinentes y a otros grupos de interés, a aumentar sus esfuerzos en relación con la promoción de la agricultura sostenible, incluyendo el fortalecimiento del papel de los pueblos indígenas y las comunidades locales, y en particular de las mujeres y los jóvenes, con miras a erradicar el hambre y la pobreza al mismo tiempo que se garantiza la seguridad alimentaria.

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